CBS asiste a las jornadas “Diseño de puentes: 2020”

El pasado mes de enero, CAD & BIM SERVICES asistió a las jornadas de “El diseño de Puentes 2020” organizada por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

En la primera sesión del nuevo ciclo ‘El diseño en puentes: 2020’, impulsado por el Comité Técnico de Ciudades, Territorio y Cultura del Colegio de Ingenieros de Caminos.

La jornada contó con la presencia Juan A. Santamera, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, y José Romo, director del ciclo, acompañados por Arcadio Gil, presidente del Comité de Ciudades, Territorio y Cultura del Colegio de Ingenieros de Caminos.

Juan A. Santamera explicó que el diseño de puentes ha sido desde siempre una de las fortalezas de los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos españoles.

“Sin embargo, el entorno en el que se desarrolla el proceso de diseño de estas obras ha cambiado radicalmente en los últimos años.

Por una parte, los métodos y herramientas de proyecto están sometidos a un proceso de transformación continua que tiene un impacto importante en el trabajo de ingeniería y por otra, las condiciones impuestas por clientes y las propias expectativas de la sociedad implican una forma de proyectar diferente a la tradicional”, explicó el presidente.

De esta forma, el trabajo de los ingenieros se desarrolla en un ambiente cada vez más complejo que requiere una forma de trabajar más participativa y a la vez más abierta, formando parte de equipos multidisciplinares con profesionales de diferentes disciplinas que aportan visiones novedosas, sin olvidar la tecnología que se aplica y el cambio climático.

“Esta situación influye evidentemente en el diseño de puentes y por ello, resulta muy importante compartir métodos y experiencias que permitan fortalecer la posición preponderante de la ingeniería como referencia, no solo en lo técnico, sino también en lo creativo y en la expresión formal de los puentes”, concluyó Juan A. Santamera.

José Romo, por su parte, puso el foco en la importancia del diseño en la obra pública: “Estamos ante retos complicados y el diseño es una de las fortalezas de la ingeniería. Como proyectistas de puentes o de estructuras tomamos decisiones constantes”.

Como director del ciclo, explicó que los objetivos de este pasan por destacar la importancia de lo formal y lo paisajístico en la obra pública, así como fomentar la discusión sobre diseño, haciendo hincapié en la parte creativa.

Y añadió que “estas discusiones sobre diseño tienen que servir para aumentar el nivel general”.

En esta ocasión, en la primera jornada de este ciclo, participaron Juan Luis Bellod, Jorge Bernabéu, Guillermo Capellán y Álvaro Serrano, todos ellos moderados por Ignacio Payá.

Juan Luis Bellod centró su intervención en dos obras realizadas por su empresa: la pasarela sobre la M-30 en el nudo de la Paloma y el puente de Pachitea, en Perú: en el primer caso, la estructura se adapta al entorno urbano en el que se realiza; en el segundo, la propia estructura se redefine con el tiempo.

“El diseño de un puente es un proceso adaptativo en el que no existe una única solución válida. Un puente debe adaptarse e integrarse en el entorno”, afirmó. Además, añadió que el diseño y el planteamiento deben responder a más condicionantes que los puramente estructurales.

Y recordó la función del puente como herramienta social para el desarrollo de las comunicaciones y el transporte.

Jorge Bernabéu se refirió al concepto de ingeniería creativa: “Diseñar puentes es una labor creativa. La forma de los puentes no es solo resultado del cálculo y tampoco es solo una idea, un trazo.

Diseñar puentes sigue un método de proyecto, unos pasos más o menos establecidos que seguimos todos los proyectistas, cada uno con sus particularidades.

Somos, en definitiva, ingenieros creativos”.

Y añadió que ese método pasa por tres ideas esenciales: lugar (la importancia del sitio, ya que va a ser lo que defina el problema), tipo (relación con la historia y la herencia de los construido) y dibujo (proyectar puentes tiene mucho de dibujo, que es tanto o más importante que el cálculo).

Asimismo, mostró dos ejemplos de dos puentes en Riad, realizados por Idom, para dar buena cuenta de la relación entre forma y estructura y entre estructura y ornamento.

Guillermo Capellán coincidió con Bernabéu en subrayar la importancia y la necesidad del dibujo en el proceso constructivo. Asimismo, hizo referencia a la riqueza de los equipos multidisciplinares.

“La creatividad es una pieza que tiene que encajar en todo el proceso para encontrar las soluciones a los problemas que se plantean”, señaló.

Así, enumeró las herramientas con las que cuenta el proyectista para la creatividad: la resistencia de materiales; el proceso constructivo o el dibujo (desde los esquemas del diseño conceptual a los modelos digitales).

” Debemos tratar de participar en el proceso ejecutivo para anticipar los problemas de utilidad, materia, técnica y economía resolviéndolos a priori en el proceso de ideación”, añadió.

Finalmente, Álvaro Serrano afirmó que el diseño de puentes no es exclusivamente cálculo: “Según señalaba Eduardo Torroja, no es solo ciencia y técnica, también es arte, sentido común, afición, aptitud y delectación.

El arte está ligado a la belleza y a la capacidad de emocionar, mientras que la técnica es la manera de hacer algo de una forma hábil o eficiente.

Por tanto, hay que buscar el equilibrio entre la técnica y la estética”. Así, repasó los principios de la metodología de un proyecto: vinculación entre naturaleza y entorno; búsqueda esencial de la funcionalidad; consideración de la dimensión; imbricación del diseño con el proceso constructivo, prácticamente dominando el diseño; aportación de la historia y la tradición en los diseños que se hacen; ajuste a los estricto, entendido como lo necesario, lo útil, lo imprescindible; y atención al detalle.

En la segunda sesión del ciclo ‘El diseño en puentes: 2020’, impulsado por el Comité Técnico de Ciudades, Territorio y Cultura del Colegio de Ingenieros de Caminos.

La jornada contó con la presencia Juan A. Santamera, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, y José Romo, director del ciclo, acompañados por Arcadio Gil, presidente del Comité de Ciudades, Territorio y Cultura del Colegio de Ingenieros de Caminos.

Juan A. Santamera explicó que el diseño de puentes ha sido desde siempre una de las fortalezas de los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos españoles.

“En la actualidad, el trabajo de los ingenieros se desarrolla en un ambiente cada vez más complejo que requiere una forma de trabajar más participativa, formando parte de equipos multidisciplinares.

“Esta situación influye evidentemente en el diseño de puentes y por ello, resulta muy importante compartir métodos y experiencias que permitan fortalecer la posición preponderante de la ingeniería como referencia, no solo en lo técnico, sino también en lo creativo y en la expresión formal de los puentes”, concluyó el presidente.

José Romo, por su parte, afirmó que, con este ciclo, “pretendemos mostrar el trabajo de los proyectistas, así como poner de relieve la importancia de lo formal y lo visual en la obra de puentes y entender el diseño como un acto reflexivo por el impacto de nuestras decisiones en el patrimonio que vamos a construir”.

Repasó los hitos de la primera sesión y concluyó que “fue un ejemplo de la versatilidad del lenguaje formal de la ingeniería de puentes, así como del contexto como un elemento que delimita, condiciona y, al mismo tiempo, potencia las soluciones como una forma de innovar”.

En esta ocasión, en la primera jornada de este ciclo, participaron Raúl Escrivá, Mario Guisasola, Luis Matute y Manel Reventós, moderados por Carlos Nárdiz.

El diseño, asociado con el arte en contacto con la vida diaria, tiene su expresión también en una ingeniería como la de puentes, que, si bien no son producidos en serie, como los objetos resultado del diseño industrial, admiten ser ennoblecidos por las intenciones de los proyectistas, cuando a los condicionantes estructurales, constructivos, económicos y sociales, se une la voluntad de intervenir sobre la forma desde las propias características intrínsecas del puente.

Los proyectistas que formaron parte de esta segunda jornada de Diseño en Puentes: 2020, son todos ingenieros de Caminos, Canales y Puertos que han demostrado, a lo largo de su trayectoria profesional, esa voluntad en puentes de carreteras, ferrocarriles o pasarelas peatonales, en las que la libertad es mayor, con la búsqueda de la forma, con la mínima utilización de elementos superfluos y el respeto al lugar y al paisaje existente, relacionándose con lo más profundo de la profesión.

Carlos Nárdiz manifestó que “la palabra diseño no nos debe asustar a los ingenieros de Caminos, tiene que ver con la búsqueda de la forma, de la apariencia visual.

De esta forma, tenemos que entender el diseño como un elemento para ennoblecer el trabajo artesano”. Se refirió al debate entre ingeniería y cultura, así como a la calidad de los proyectos en cuanto a materiales, texturas, acabados, proporciones, relación con el paisaje, entorno, diálogo con los puentes…

Para finalizar, lanzó varias preguntas a los ponentes: “¿Somos conscientes los ingenieros de que las obras son vividas? ¿Tenemos la formación adecuada para acercarnos a lenguajes visuales? ¿Está la profesión dando una respuesta adecuada?

Raúl Escrivá mostró, durante su intervención, el proceso de diseño de la pasarela de acceso al centro internacional Oscar Niemeyer –conocida como ‘la grapa’–.

“Para crear un puente, hay que observar el lugar intentando percibir su carácter”, afirmó. “Proyectar es un proceso de aproximaciones sucesivas surgidas del diálogo entre el pensamiento y la imaginación hasta descubrir la verdad.

Andar por varios caminos para comparación crítica. Al proyectar se siguen los pasos de función, forma y material”.

Así, explicó cómo concibieron la pasarela de acceso, consiguiendo un paseo marítimo y dos puntos desde las que observar el centro y la ciudad.

“El trabajo de diseño no acaba hasta que no finaliza la obra, no se limita solo al periodo de concurso”, afirmó.

Mario Guisasola hizo un recorrido por las principales que ha desarrollado durante su trayectoria profesional –puente Goiko Errota, en Elgoíbar; pasarela Santuario del Carmen, en Calahorra, puente y pasarela Martutene o pasarela Mikel Laboa, ambos en San Sebastián–.

Repasó los principios del diseño: resistencia, funcionalidad y belleza, según Vitruvio; el diseño innovador, útil, estético, comprensible, honesto, discreto, atemporal, preciso en los detalles, respetuosos con el medio ambiente, mínima expresión… según Dieter Rams; o eficiencia, economía y elegancia, según Billington.

“Pero la realidad es que son subjetivos, conceptos algunos que se emplean para cometer tropelías”, aseguró. Según sus palabras, “el diseño pasa por geometría del terreno, comportamiento estructural y detalles robustos, búsqueda de simplicidad… se trata de un proceso complejo pero el resultado no debe serlo”.

Hizo mención, asimismo, al diseño en serie: el puente es un objeto de grandes dimensiones, pero objeto con condiciones de contorno complejas y con funcionalidad definida. Y aunque hay lugares únicos, otros no lo son.

Los prototipos diseñados en serie que pueden dar una nueva vida a los entornos que se tratan de modo muy banal”.

Finalmente, se apoyó en dos casos prácticos –puente Mikel Leboa y pasarela Martutene– para explicar su metodología de trabajo: reunir datos, evaluar los requisitos del proyecto, analizar del terreno, buscar de la solución, parametrizar la geometría…

Luis Matute explicó que el diseño de un puente es un proceso en evolución: “Hablamos de un ejercicio formal, un trabajo estructural, diseño gráfico, una solución funcional, un problema constructivo, un fin económico…”.

En la actualidad, “debemos poner en valor y reciclar a todo el patrimonio estructural que tenemos.

La experiencia y el conocimiento estructural son básicos”, manifestó. Sobre la evolución del diseño de los puentes, repasó las variables de la evolución técnica: materiales, sistemas constructivos, normativa, software y diseño –dibujo a nivel boceto y modelos Revit o similar con gran realismo, detalles, interacción entre modelos gráficos y de cálculo, diseño paramétrico–, elementos de construcción; así como la evolución de las necesidades: desarrollo acelerado en el siglo XXI, productividad rapidez y efectismo, pero sostenibilidad.

Mostró el proyecto del viaducto sobre el río Ulla y explicó los condicionantes de su diseño: una propuesta singular que combinara estética e integración en el paisaje; reducción del número de pilas en el cauce, minimizando el impacto en las orillas; proceso constructivo lo más independiente posible del cauce del río; así como transparencia visual y mínimo impacto paisajístico.

También expuso el caso de la rehabilitación de estructuras –sobre los ríos Adra y Cinca–. “La intención es respetar soluciones originales a la vez que restituimos su capacidad estructural”, afirmó.

Manel Reventós se refirió a la creatividad y al arte como dos conceptos ligados al diseño de puentes y apeló a la “honestidad” del proyectista a la hora de organizar los elementos del lenguaje estructural para “una composición razonable”.

Coincidió con sus colegas en la necesidad de realizar un análisis del lugar, “naturaleza, entorno, territorio, paisaje, donde organizo el lenguaje”. El siguiente paso es “la composición estructural: lugar, imágenes que asocio al lugar, geometría, planta alzado, ideas, alternativas…”.

Y, además, entraría en juego “la fantasía, la plasmación de dibujos, cálculo, desarrollo de croquis, plasmación en imágenes virtuales, maquetas simples, geometrías que se pueden precisar más”. En todo esto, hay un concepto clave: “la coherencia del proyecto.

Y aunque hay reglas básicas de composición, en igualdad de condiciones, la más sencilla es la buena”, aseguró”. Reventós realizó una exposición de los diferentes diseños de puentes en los que ha participado su estudio y explicó cuál es el germen de los estos diseños, mediante dibujos.

Entre los diseños destacó la “cubierta de las piscinas Picornell, basada en los pórticos grúa de Navantia, en Cádiz, que tienen más de 100 metros de luz y el concurso de una pasarela para el Hospital de San Juan de Dios de León, basado en el ‘Elogio del horizonte’ de Chillida”.

Su intervención se centró más extensamente en la Pasarela de Ca N’Alemany-Viladecans, que se resolvió con “pilas inspiradas en las horquillas del croquet sobre la que se situó una serpiente.

De ahí, el cuento que me inventé para justificar que una serpiente estuviese encima de unas horquillas del croquet y que tiene como título ‘La serpiente Jazmín’. Por último, se refirió a la rehabilitación del puente de Gelsa (Zaragoza), un puente del 1930 que duró 7 años y que durante la década posterior fue puesto en pie.

“Proyectos como este nos muestran que a veces no hay que ser creativos, sino que tenemos que amoldarnos a lo que ya existe”, concluyó.

En la tercera sesión del ciclo ‘El diseño en puentes: 2020’, impulsado por el Comité Técnico de Ciudades, Territorio y Cultura del Colegio de Ingenieros de Caminos.

La jornada contó con la presencia Ignacio Ortiz, miembro del Comité de Ciudades, Territorio y Cultura del Colegio de Ingenieros de Caminos, y José Romo, director del ciclo.

Ignacio Ortiz recordó que con este ciclo “estamos poniendo de manifiesto la importancia de lo formal y lo paisajístico en la obra pública, así como la discusión sobre diseño, haciendo hincapié en la parte creativa”.

Asimismo, subrayó que “el ingeniero que diseña puentes trabaja con un lenguaje conceptual basado en las leyes que emanan de la resistencia de los materiales y de la geometría. A partir de ellas, la técnica de los puentes ha creado a lo largo del tiempo unas soluciones canónicas que constituyen la síntesis del conocimiento adquirido a lo largo de la historia”.

“Los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos tenemos el mandato de la sociedad de llevar a cabo la construcción y el diseño de puentes.

Sin embargo, el entorno en el que esto sucede ha ido variando en los últimos años, lo que nos lleva a adaptarnos a una nueva situación, cada vez más compleja que requiere una forma de trabajar más participativa con la formación de equipos multidisciplinares con profesionales de diferentes disciplinas que aportan visiones novedosas, sin olvidar la tecnología que se aplica y el cambio climático”, concluyó.

José Romo, por su parte, puso en valor la figura del proyectista, ya que es quien “tendrá que seleccionar la solución que, a su entender, dé mejor respuesta al contexto, que es por tanto un espacio de creación que delimita y condiciona, pero, al mismo tiempo, potencia la solución y su formalización.

Los proyectistas presentes en esta tercera jornada son ejemplo de utilización provechosa del contexto, y de una forma de entender la praxis del proyecto como un ejercicio de racionalidad en el que se pretende arrancar todo lo superfluo del diseño”.

En esta ocasión, en la tercera jornada de este ciclo, participaron Héctor Beade, Xavier Font, Ramón Sánchez y José Simón, moderados por Pilar Crespo, del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Pilar Crespo señaló el objetivo del ciclo: hacer hincapié en lo formal y en lo visual dentro de la actividad del ingeniero proyectista de puentes.

“El diseño constituye una parte esencial en el trabajo de estos proyectistas, pero está enmarcada dentro de un concepto más amplio: el proyecto. A diferencia de lo que ocurre con el diseño de otros objetos, el diseño de un puente tiene, por sus dimensiones y por su permanencia, unas implicaciones de tipo tecnológico, constructivo, resistente, de seguridad funcional económico y también por supuesto de tipo social”.

Presentó a los ponentes, “cuya obra es realmente magnífica, con un cuidado exquisito en la concepción formal de sus puentes y pasarelas, así como en la resolución de los detalles”.

Héctor Beade afirmó que “el diseño define al ser humano, nos distingue de otras especies”.

Definió al diseñador como tecnólogo que plantea objetos que durarán en el tiempo y que, además, serán usados por mucha gente.

En el caso del puente, “mucho más que una infraestructura”.

En la actualidad, “vivimos un cambio de paradigma, hay pocas limitaciones técnicas y podemos hacer cosas que antes no habríamos ni imaginado”.

Así, un puente bien diseñado debe ser funcional, estructuralmente coherente, estéticamente agradable, durable y sostenible, adecuado al entorno y al problema a resolver en cuanto a escala y apariencia, así como respetuosos con la cultura y con la historia de lugar.

“Debe responder a condicionantes específicos y al contexto político y social, tener detalles cuidados y ser construible de un modo compatible con el contexto económico”, señaló.

Y añadió: “Dar respuesta simultánea a estos aspectos, de una manera satisfactoria, es nuestra responsabilidad”.

Mostró dos ejemplos: la pasarela St. Philips, en Bristol (Reino Unido) –en el que se pudo observar el dibujo como herramienta de diseño– y el nuevo puente en Pooly Bridge (también en Reino Unido) – cuyo diseño se realizó en diálogo con la comunidad–.

Xavier Font, por su parte, manifestó que “nuestro trabajo es diseñar puentes, cuyo poder transformador del territorio es enorme.

Esto supone un reto ya que tenemos que actuar sobre el territorio y mejorarlo”.

Y subrayó que el ciudadano está en el centro y es quien, al final, va a desenvolverse en ese territorio.

De esta forma, desgranó los pormenores del proyecto de la pasarela de Callús, en Barcelona: era fundamental el análisis del lugar, la integración de la pasarela en el entorno, un trabajo cuidadoso de los detalles.

“El cuidado de los detalles es fundamental en las pasarelas porque son tocadas por el usuario”, señaló. La concepción del proyecto estuvo marcada por la exigencia de conectividad que demandaba el lugar; la geometría y el uso del acero fueron las soluciones elegidas; se realizó una jerarquización del espacio con elementos formales de la pasarela.

Para concluir, afirmó que queda mucho por hacer pero que “las intervenciones puntuales en sitios concreto si se hacen con cuidado pueden generar dinámicas de mejora”.

Ramón Sánchez de León hizo mención a la colaboración con arquitectos y a actuaciones urbanas de grandes dimensiones, en las que el diseño está más constreñido al entorno en el que están incluidos.

Así mostró el puente atirantado de Talavera de la Reina y se refirió al proceso constructivo: “El proyectista, al enfrentarse al diseño de un proyecto, tiene que pensar cómo lo va a construir, pensar en el proceso constructivo en todo momento”.

Asimismo, expuso el puente Arriaca en Guadalajara, “un hito urbano”, y aseguró que es totalmente compatible la concepción estructural con el diseño formal”.

A través del puente de Badajoz sobre el río Guadiana, subrayó la importancia de la adecuación del diseño a la total integración de estas infraestructuras en el entorno para el que fueron concebidas. “Tenemos que poner cariño no solo en los nuevos puentes si no en todas las actuaciones que se hagan sobre los ya construidos”, concluyó.

Finalmente, José Simón Talero apuntó que el diseño de un proyecto es “un proceso racional, pero con eso no quiere decir que se anule la creatividad”.

Hay que tener claros los condicionantes, técnicos y funcionales, qué uso va a tener el puente: “Tenemos que conocer el problema que se va a resolver y descomponerlo”.

Y subrayó: “El camino hacia la solución definitiva implica mucho trabajo y sentido ingenieril y común, así como trabajo en equipo”.

Así, compartió los proyectos del cruce sobre el río Danubio en Bratislava –con 420 m de luz y situado en un espacio protegido–, ‘The peaceful wave’, en Tseung Kwan (Hong Kong) –combinando formas, sentido formal y estructural–; el puente sobre el río Ota-Gawa (Hiroshima) –con un esquema estructural novedoso–; y, finalmente, el proyecto ‘Petrified River’ –“un ejercicio de deconstrucción del proyecto” con aplicación de métodos novedosos–.

En definitiva, “es compatible el proceso racional con la creatividad y con el uso de nuevos medios”. Citó la frase de Eduardo Torroja: “Por encima del cálculo está la idea, moldeadora del material en forma resistente para cumplir su función”. 

Y concluyó: “La idea que tengamos es lo que nos mueve, es lo que da sentido a todo y que hace que los cálculos respondan a la verdad. Por eso hay que ser congruentes con la idea y que nos guie en todo el proceso”.

Nuestra experiencia en estas jornadas ha resultado muy instructiva, y seguro que en sucesivas jornadas estaremos presentes.

 

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